El Vestido rojo de Miraya

Conocí a la señora Mireya González, cuando estaba en los preparativos de los quince años de su hija menor. Mientras observábamos modelos y escogíamos colores, me mostró un vestido de novia color rojo y me dijo: “mi esposo Andrés y yo, nos casamos por civil, si algún día, me dice para casarnos por la iglesia me gustaría que mi vestido de novia fuera rojo, con una larga cola; que nuestro cortejo este integrado por todas nuestras nietas más pequeñas y ellas luzcan pequeñas réplicas de mi vestido de novia en color blanco”. Sus palabras nunca pude olvidar, primero agradecí su confianza de contarme parte de su vida y uno de sus más anhelados deseo. No todos los días se conoces a una mujer en edad madura que desea casarse con un audaz vestido rojo.

 La señora Mireya se volvió una cliente frecuente del taller; cuando ella, sus hijas o nietas necesitaban un vestido con un diseño especial, para una ocasión especial, no dudaban en solicitarlo.

La relación creció permitiéndome ser testigo de momentos familiar muy especiales, logros y éxitos profesionales, así como también de duros momentos que atravesó su familia. Ya habían pasado casi 6 años desde que nos conocimos cuando recibí su llamada especial: “María, voy a necesitar un vestido de novia para mí y 4 vestidos para mis pequeñas nietas, Andrés me ha pedido que nos casemos por la iglesia” la emoción fue grande y compartida, ella al darme la noticia y yo al recibir, conocía su gran deseo de vestirse de novia.

Cuando nos citamos para hablar del vestido su modelo era muy similar al que me había mostrado 6 años antes, pero el color era diferente: Blanco; un vestido blanco para la novia y rojo para sus nietas que serían las niñas de cortejo. Le pregunte porque el cambio de color, ya que en varias ocasiones manifestó su deseo de casarse de Rojo, la respuesta fue: “estoy próxima a cumplir 60 años”; le respondí: “eso no cambia nada, es su boda, puede casarse con el vestido y el color de su sueño, es una persona de carácter fuerte y decidido, usted tiene años deseando ese color para su vestido de novia, lo que ha soñado es casi una realidad”. Bastaron esas palabras y cambio su el orden de los colores: Rojo para la novia, Blanco para el cortejo.

Poder hacer realidad este vestido fue una experiencia personal bastante enriquecedora: un vestido con historia, del cual me sentía participe años antes de hacerse realidad; el deseo de una mujer, su sueño por casi 4 décadas; un vestido de novia rojo para romper por completo con el color tradicional; la confirmación que no hay límites de edad para hacer realidad los sueños; La satisfacción al sentir la preferencia y confianza de tu cliente; un sueño hecho realidad.